El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, expresó de manera pública la discrepancia del gobierno israelí con el borrador del acuerdo de paz propuesto por la administración del presidente estadounidense Donald Trump y la Junta de Paz para la Franja de Gaza. A través de un mensaje en video difundido en sus canales oficiales, el mandatario israelí aclaró que la propuesta circulada no fue elaborada por su administración ni cuenta con su aprobación en los términos actuales, remarcando que el ejército israelí no replegará sus tropas de las posiciones que mantiene dentro del territorio palestino hasta que el grupo armista Hamás complete un proceso efectivo de desmilitarización.
El diferendo diplomático surge tras el anuncio de la Casa Blanca sobre una hoja de ruta orientada al cese del conflicto, la cual contempla el desarme progresivo de las milicias palestinas, la posterior retirada de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) de más del 60 por ciento del territorio gazatí que actualmente supervisan y el despliegue de una fuerza internacional de mantenimiento de la paz coordinada con la Junta de Paz. Pese a que fuentes en Washington habían calificado la propuesta como un avance aceptado por las partes, Netanyahu precisó que su gobierno remitió una serie de reservas y comentarios formales de seguridad antes de la difusión pública del texto, subrayando que la postura de Tel Aviv es inamovible en torno al principio de que la desmilitarización física y la entrega de armamento por parte de Hamás deben preceder a cualquier repliegue militar o fase de reconstrucción.
La posición firme del primer ministro se da en un contexto de intensa presión política interna dentro de la coalición de gobierno israelí. Integrantes del gabinete de seguridad pertenecientes a sectores conservadores y de extrema derecha han exigido rechazar cualquier concesión operativa que implique retroceder en las líneas de control sin garantías definitivas de seguridad, solicitando nuevas votaciones ministeriales frente a la versión planteada por los mediadores internacionales. Asimismo, la postura negociadora del Ejecutivo israelí coincide con el arranque del calendario electoral interno hacia los comicios legislativos previstos para el mes de octubre, escenario donde la gestión de la seguridad nacional se posiciona como el eje central del debate público.
Ante la reserva de Israel para detener los operativos y mover sus posiciones en la Franja de Gaza, los delegados de la Junta de Paz y los mediadores internacionales mantienen reuniones de alto nivel con los equipos técnicos de Tel Aviv y la Casa Blanca para intentar conciliar las diferencias del borrador final. La diplomacia internacional busca definir un cronograma verificado de desarme y un esquema de garantías de defensa que permita destrabar el estancamiento de las conversaciones, mientras el mando militar israelí reiteró la orden a sus tropas de mantener la vigilancia sobre sus áreas de despliegue y actuar ante cualquier amenaza inminente a su territorio.


