El 6 de octubre de 1995 marcó un momento decisivo para la astronomía, cuando los científicos Michel Mayor y Didier Queloz anunciaron el descubrimiento de 51 Pegasi b, el primer exoplaneta identificado alrededor de una estrella similar al Sol. El hallazgo demostró que podían existir planetas fuera de nuestro sistema solar y abrió una nueva etapa en la búsqueda de otros mundos. La detección fue realizada mediante el método de velocidad radial, que permite identificar los pequeños movimientos de una estrella provocados por la fuerza gravitacional de un planeta que la orbita. Para lograrlo utilizaron el espectrógrafo ELODIE, instalado en el Observatorio de Haute-Provence, en Francia. El descubrimiento fue anunciado oficialmente en una conferencia realizada en Florencia y posteriormente publicado en la revista científica Nature.
51 Pegasi b resultó ser un planeta muy diferente a los que se conocían dentro de nuestro propio sistema solar, debido principalmente a la cercanía que mantiene con su estrella. Se trata de un gigante gaseoso que completa una vuelta alrededor de 51 Pegasi aproximadamente cada cuatro días terrestres, mientras que la Tierra necesita un año para completar su órbita alrededor del Sol. Su cercanía a la estrella hace que las temperaturas en este mundo sean extremadamente elevadas y que forme parte de la categoría conocida como “Júpiter caliente”. La detección también sorprendió a los investigadores porque, de acuerdo con los modelos que predominaban en aquella época, los planetas gigantes debían formarse a grandes distancias de sus estrellas. El hallazgo obligó a revisar algunas ideas sobre la formación y evolución de los sistemas planetarios.
La existencia de 51 Pegasi b fue confirmada posteriormente por otros investigadores, entre ellos científicos que realizaron observaciones desde el Observatorio Lick, en California. Las nuevas mediciones coincidieron con las características encontradas por el equipo europeo y ayudaron a consolidar la evidencia de que se trataba realmente de un planeta. El descubrimiento fue particularmente importante porque permitió demostrar que la técnica de velocidad radial podía utilizarse para encontrar mundos alrededor de estrellas semejantes al Sol. Este procedimiento consiste en detectar pequeñas variaciones en el movimiento de una estrella provocadas por la atracción gravitacional del planeta que la acompaña. Con instrumentos cada vez más precisos, esta técnica se convirtió en una de las herramientas fundamentales para la búsqueda de exoplanetas.
Aunque 51 Pegasi b fue considerado durante años como el primer exoplaneta descubierto, existe una precisión importante sobre este título. En 1992 ya se habían identificado planetas orbitando un púlsar, es decir, el remanente extremadamente denso de una estrella que explotó. Sin embargo, aquellos cuerpos orbitaban un tipo de objeto estelar muy diferente al Sol. Por esa razón, 51 Pegasi b es reconocido como el primer exoplaneta descubierto alrededor de una estrella de tipo solar y su hallazgo es considerado uno de los acontecimientos fundamentales de la astronomía moderna. Esta distinción permitió establecer una nueva categoría de búsqueda científica enfocada en encontrar planetas alrededor de estrellas normales. A partir de entonces comenzó una etapa de descubrimientos que transformó la manera de estudiar los sistemas planetarios.
El impacto del descubrimiento fue mucho más allá de encontrar un solo planeta, pues impulsó el desarrollo de nuevos instrumentos y programas dedicados a localizar y estudiar mundos fuera del sistema solar. La investigación de Mayor y Queloz ayudó a consolidar el campo de la ciencia de los exoplanetas y posteriormente permitió encontrar una gran variedad de cuerpos con características muy distintas. Con el paso de los años se descubrieron gigantes gaseosos, supertierras, mini-Neptunos y planetas rocosos, ampliando considerablemente el conocimiento sobre la diversidad de los sistemas planetarios. La experiencia obtenida con ELODIE también contribuyó al desarrollo de instrumentos posteriores utilizados para realizar mediciones mucho más precisas. El descubrimiento de 51 Pegasi b, por tanto, no fue solamente la identificación de un nuevo planeta, sino el inicio de una búsqueda científica que continúa hasta nuestros días.
La relevancia de aquel descubrimiento quedó reconocida años después, cuando Michel Mayor y Didier Queloz compartieron el Premio Nobel de Física de 2019 por sus aportaciones relacionadas con la comprensión de la evolución del universo y el lugar de la Tierra en el cosmos. Actualmente, 51 Pegasi b también es conocido como Dimidio y se encuentra a aproximadamente 51 años luz de nuestro planeta. Su “año” dura solamente unos cuatro días terrestres y sus condiciones son completamente diferentes a las que existen en la Tierra. A tres décadas del anuncio realizado el 6 de octubre de 1995, su descubrimiento continúa siendo un referente para comprender cómo comenzó la exploración sistemática de planetas fuera de nuestro sistema solar. Lo que entonces representó una evidencia inesperada se convirtió en el punto de partida de una de las áreas más activas de la astronomía contemporánea.


