Los gobiernos de México y de la República del Perú alcanzaron un acuerdo definitivo para reanudar de manera formal sus relaciones diplomáticas al más alto nivel, marcando el restablecimiento pleno de la agenda bilateral entre ambas naciones tras un prolongado periodo de distanciamiento y fricción política, según confirmaron reportes de Grupo Milenio. El entendimiento alcanzado por las respectivas cancillerías contempla la normalización inmediata de los servicios consulares, el restablecimiento de los canales formales de interlocución entre los ministerios de relaciones exteriores y el nombramiento coordinado de nuevos embajadores extraordinarios y plenipotenciarios en las capitales de la Ciudad de México y Lima.
El proceso de regularización diplomática se concreta tras intensas negociaciones y conversaciones técnicas desarrolladas en entornos multilaterales para superar la crisis desatada a finales de 2022. Aquel episodio derivó en el retiro mutuo de los jefes de misión diplomática, la declaración de persona non grata para representantes del cuerpo exterior y una paralización casi total de las comisiones mixtas de cooperación bilateral. Con esta decisión formal, ambas administraciones acuerdan anteponer el pragmatismo, el respeto estricto a la soberanía, el principio de no intervención en los asuntos internos y la protección prioritaria de los derechos de sus nacionales por encima de las diferencias ideológicas o políticas que marcaron el diferendo reciente.
La reactivación de los vínculos diplomáticos de pleno derecho permitirá destrabar de forma estratégica la agenda económica, comercial y turística que permanecía condicionada por la coyuntura política. Entre las prioridades inmediatas de la nueva etapa destaca la reactivación de las operaciones operativas dentro del marco de la Alianza del Pacífico, bloque de integración económica en el que tanto México como Perú desempeñan un papel fundamental en la circulación de bienes, servicios, capitales y personas. Asimismo, las autoridades prevén la reapertura de las mesas de trabajo en materia de movilidad humana, facilitación de visados, protección consular, intercambio científico-académico y programas interinstitucionales de cooperación en seguridad y lucha contra el crimen organizado.
El restablecimiento pleno de las delegaciones diplomáticas representa un hito clave para la estabilidad y la concertación política en el continente latinoamericano, devolviendo la fluidez a dos de los actores históricos con mayor peso cultural e institucional de la región. La llegada de los nuevos embajadores a sus sedes diplomáticas dará inicio formal a los protocolos de acreditación ante los respectivos Jefes de Estado, lo que asegurará la continuidad de la atención ciudadana para las comunidades de residentes mexicanos en Perú y peruanos en territorio nacional, al tiempo que abre paso a una ruta de trabajo orientada a consolidar la certidumbre jurídica en los flujos de inversión privada y el comercio transfronterizo.


