El diario Los Angeles Times reveló que autoridades de Estados Unidos también investigan a los gobernadores Alfonso Durazo, de Sonora, y Américo Villarreal, de Tamaulipas, en el marco de las pesquisas que se han intensificado contra políticos mexicanos por presuntos vínculos con el crimen organizado. La información se suma a una serie de reportes recientes que han colocado a figuras relevantes de la política nacional bajo la lupa de agencias estadounidenses.
De acuerdo con el reporte, las indagatorias forman parte de un esfuerzo más amplio de Washington para rastrear posibles nexos financieros y de protección institucional hacia organizaciones criminales. Aunque no se han presentado acusaciones formales, la sola mención de los gobernadores en investigaciones internacionales genera un fuerte impacto político y mediático en México.
Durazo, exsecretario de Seguridad Pública federal y actual mandatario de Sonora, ha sido señalado en distintos momentos por su cercanía con proyectos de seguridad nacional. Villarreal, por su parte, gobierna Tamaulipas, un estado históricamente marcado por la presencia de cárteles y disputas territoriales. La inclusión de sus nombres en investigaciones estadounidenses refuerza la percepción de que el combate al narcotráfico se ha convertido en un tema binacional que trasciende fronteras.
Analistas advierten que este tipo de revelaciones pueden tensar la relación diplomática entre México y Estados Unidos, especialmente en un contexto donde la cooperación en materia de seguridad es clave. La presión internacional también podría tener efectos en la política interna, al alimentar debates sobre transparencia, rendición de cuentas y la capacidad de las instituciones para enfrentar la infiltración del crimen organizado.
El caso se suma a una serie de señalamientos recientes contra otros políticos mexicanos, lo que refleja una tendencia de las autoridades estadounidenses a ampliar el alcance de sus investigaciones. La situación mantiene en expectativa a la opinión pública y a los propios gobiernos estatales, que deberán responder a las inquietudes generadas por estas revelaciones.


