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Estudio universitario identifica indicadores de riesgo emocional entre integrantes de la UASLP

Estudio universitario identifica indicadores de riesgo emocional entre integrantes de la UASLP

Los resultados preliminares del Diagnóstico de Salud Mental 2026 de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) revelaron que el 17.9 por ciento de las personas participantes presentó señales de riesgo de autolesión. La evaluación incluyó a 3 mil 420 integrantes de la comunidad universitaria que respondieron voluntariamente los cuestionarios. Otro de los resultados relevantes fue que el 50.8 por ciento mostró síntomas depresivos de intensidad moderada o mayor. Los datos buscan identificar posibles necesidades de atención psicológica y orientar acciones preventivas dentro de la institución. La universidad destacó que los indicadores deben interpretarse con cautela y que las personas que presentan señales de alerta pueden requerir una valoración especializada.

Además de los indicadores relacionados con la depresión, el estudio identificó señales asociadas con estrés postraumático en el 42.1 por ciento de quienes participaron. Por otra parte, el 34.2 por ciento presentó síntomas de ansiedad de intensidad moderada o grave. La institución precisó que estos resultados no constituyen por sí mismos un diagnóstico clínico, ya que los cuestionarios permiten detectar posibles dificultades emocionales que requieren una evaluación más detallada. Por esta razón, las cifras deben entenderse como indicadores de detección y no como una confirmación de trastornos mentales. La valoración individual por parte de profesionales permite determinar las necesidades específicas de cada persona y las opciones de atención disponibles.

La investigación también exploró las condiciones de apoyo social y familiar entre los integrantes de la comunidad universitaria. De acuerdo con los resultados, el 23.9 por ciento de las personas participantes manifestó no tener a alguien en quien confiar plenamente. Asimismo, el 47 por ciento señaló dificultades o aspectos que podrían mejorar en su entorno familiar. Estos factores forman parte de las condiciones que pueden influir en la manera en que las personas enfrentan situaciones emocionales complicadas. La disponibilidad de redes de apoyo puede facilitar que alguien comparta sus preocupaciones y busque orientación cuando la necesita. Por ello, el fortalecimiento de los vínculos de confianza constituye uno de los aspectos considerados en las acciones planteadas por la universidad.

Durante septiembre también se realizaron más de diez encuentros con estudiantes, docentes, especialistas y directivos de distintas facultades para conocer las dificultades relacionadas con la búsqueda de apoyo psicológico. En estas reuniones se identificaron obstáculos como el miedo a hablar sobre los problemas emocionales, la desconfianza y el desconocimiento de los servicios disponibles. Estas barreras pueden hacer que algunas personas pospongan la solicitud de ayuda, incluso cuando atraviesan situaciones que afectan su bienestar. Como parte del diagnóstico, quienes obtuvieron resultados que indicaban la necesidad de una revisión especializada recibieron una invitación para acudir con profesionales de salud mental. Sin embargo, la institución no informó cuántas personas aceptaron la invitación ni cuántas comenzaron un proceso de atención.

El diagnóstico fue coordinado por Jaime Sebastián F. Galán Jiménez, director de la Facultad de Psicología, con la colaboración de especialistas de esa unidad académica y de la Facultad de Medicina. Entre las medidas planteadas a partir de los resultados se encuentra mejorar el acceso a los servicios psicológicos, capacitar a estudiantes y docentes para reconocer señales de riesgo y fortalecer la comunicación entre las áreas de apoyo de las distintas facultades. También se busca ampliar la participación de practicantes de Psicología y reforzar las labores de detección mediante los servicios de tutoría y orientación. Estas acciones pretenden facilitar la identificación de necesidades emocionales y acercar los recursos disponibles a quienes forman parte de la comunidad universitaria.

Otra de las propuestas es implementar la estrategia “¿Qué hago?”, diseñada para orientar a estudiantes, profesores y trabajadores sobre cómo actuar cuando una persona atraviesa una crisis emocional. La iniciativa contempla información práctica para reconocer situaciones de riesgo, identificar a quién acudir y conocer los espacios donde puede solicitarse ayuda. La universidad también prevé facilitar el acceso a servicios especializados mediante tarifas preferenciales en los centros de la Facultad de Psicología, además de fortalecer las campañas preventivas y la coordinación con instituciones de salud. Los resultados del diagnóstico ofrecen una referencia para organizar estas acciones, aunque no representan necesariamente a toda la comunidad universitaria, debido a que la participación fue voluntaria. La aplicación de las medidas y el seguimiento de las necesidades detectadas serán relevantes para valorar los avances en materia de salud mental.

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