La Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COEPRIS) suspendió temporalmente dos establecimientos y ordenó la destrucción de más de 85 kilogramos de productos lácteos tras detectar irregularidades durante las verificaciones sanitarias realizadas en San Luis Potosí. Las acciones forman parte de las medidas de vigilancia que buscan reducir los riesgos asociados con la elaboración, conservación y comercialización de leche, quesos y otros derivados. Durante 2026, la dependencia efectuó 593 visitas de control sanitario y tomó 506 muestras para revisar las condiciones de los productos disponibles en distintos puntos de venta y establecimientos dedicados a su elaboración. Los resultados derivaron en medidas preventivas para retirar alimentos que no cumplían con las disposiciones correspondientes. Estas acciones buscan proteger a los consumidores y reforzar el cumplimiento de las normas de higiene en el sector lácteo.
Entre las irregularidades identificadas se encuentran la comercialización de productos caducos, la falta de etiquetado y otros incumplimientos de la normativa sanitaria. Estas condiciones pueden dificultar que los consumidores conozcan la procedencia de los alimentos, verifiquen su vigencia y tengan certeza sobre las condiciones en las que fueron elaborados o conservados. El etiquetado y el manejo adecuado de los productos son elementos importantes para mantener la trazabilidad y reducir los riesgos durante su distribución. La supervisión sanitaria también permite revisar las prácticas de higiene de los establecimientos y detectar situaciones que requieren medidas correctivas. En los casos donde se identifican incumplimientos que representan un riesgo, las autoridades pueden aplicar acciones como la suspensión temporal de actividades o el retiro de productos del mercado, conforme a las disposiciones aplicables.
Uno de los principales objetivos de estas verificaciones es prevenir enfermedades como la brucelosis, una infección que puede transmitirse a las personas mediante el contacto con animales infectados o por el consumo de productos lácteos elaborados con leche contaminada. El riesgo adquiere relevancia cuando se consumen derivados preparados con leche sin pasteurizar o que no han recibido un tratamiento adecuado para eliminar microorganismos perjudiciales. Algunos quesos frescos y otros productos artesanales requieren especial atención durante su elaboración, almacenamiento y comercialización. Por ello, las autoridades sanitarias mantienen acciones de vigilancia dirigidas tanto a los productores como a los establecimientos que venden estos alimentos. La prevención depende de la aplicación de buenas prácticas de higiene, del control de las materias primas y del cumplimiento de los procedimientos necesarios para garantizar productos aptos para el consumo humano.
Como parte de las acciones preventivas, durante el año también se capacitó a 273 productores, comerciantes y trabajadores de la industria láctea en temas relacionados con la pasteurización, la conservación de alimentos y el manejo higiénico. La formación busca fortalecer los conocimientos de quienes participan en las distintas etapas de elaboración y venta, desde el procesamiento de la leche hasta la distribución de los productos terminados. Las prácticas adecuadas incluyen mantener limpias las superficies de trabajo, utilizar utensilios higienizados, conservar los alimentos a temperaturas apropiadas y emplear materiales seguros para su envasado. Asimismo, los establecimientos deben cumplir con los requisitos sanitarios correspondientes y mantener condiciones que permitan reducir la contaminación. La capacitación constituye una herramienta complementaria a las inspecciones, ya que busca prevenir irregularidades antes de que se conviertan en un riesgo para los consumidores.
La COEPRIS recomienda a la población elegir leche, quesos, crema y otros derivados que estén pasteurizados o ultrapasteurizados, cuenten con etiquetado y fecha de caducidad, y se mantengan refrigerados cuando así lo requieran. También es importante revisar que los envases se encuentren en buenas condiciones y evitar la compra de productos que presenten señales de deterioro o que permanezcan fuera de las temperaturas adecuadas de conservación. En el caso de los lácteos vendidos a granel, se aconseja observar la limpieza del establecimiento y comprobar que los utensilios utilizados para despachar los alimentos se encuentren limpios. Estas precauciones pueden ayudar a reducir la exposición a microorganismos que provocan enfermedades. La atención a las condiciones de venta y conservación resulta especialmente importante en productos frescos que pueden deteriorarse cuando no se manejan correctamente.
Las suspensiones y el retiro de productos forman parte de las medidas de vigilancia destinadas a mejorar la seguridad sanitaria de los alimentos comercializados en San Luis Potosí. Los resultados de las inspecciones muestran la importancia de mantener controles periódicos en los establecimientos que elaboran y venden productos lácteos, así como de reforzar la capacitación de quienes trabajan en esta actividad. Para los comerciantes y productores, cumplir con las disposiciones sanitarias implica mantener procesos de higiene, conservación y etiquetado que permitan ofrecer alimentos seguros. Para los consumidores, verificar la procedencia, la fecha de caducidad y las condiciones de refrigeración representa una medida básica de prevención. La coordinación entre autoridades, establecimientos y población será fundamental para disminuir los riesgos asociados con los productos lácteos y fortalecer la protección de la salud pública.


