En un hallazgo arqueológico sin precedentes para el estudio de las civilizaciones mesoamericanas, un equipo internacional de investigadores logró identificar por primera vez en la historia el nombre de un astrónomo y matemático de la cultura maya del periodo clásico. Se trata del erudito Zactan B’aan (también interpretado como Tzab Tan Waas), quien vivió en el siglo VIII d.C. y dejó grabada su autoría en una compleja fórmula astronómica descubierta en el sitio arqueológico de San Bartolo-Xultún, localizado en la selva del Petén, en el noreste de Guatemala.
La presentación oficial de este trascendental descubrimiento fue realizada en la capital guatemalteca por los líderes del proyecto arqueológico, quienes explicaron que el logro fue posible gracias al desciframiento de un pasaje epigráfico denominado “Texto 19”. Este registro, compuesto por una secuencia de nueve glifos, fue plasmado con pintura de carbón y óxido de hierro sobre los muros de estuco de una cámara que funcionaba como un taller o escuela de escribas de la época. Debido a la extrema fragilidad y erosión de los fragmentos, los arqueólogos debieron recurrir a tecnología avanzada de imágenes multiespectrales para reconstruir y leer con precisión los trazos grabados hace más de doce siglos.
De acuerdo con las explicaciones del epigrafista Franco Rossi y la codirectora del proyecto, Heather Hurst, la fórmula firmada por Zactan B’aan refleja un dominio sofisticado de las fracciones y las matemáticas aplicadas a los astros. Su aporte intelectual consistió en el diseño de un modelo de cálculo numérico que lograba sincronizar simultáneamente cuatro ciclos temporales fundamentales: el calendario ritual de 260 días, el año solar Haab de 365 días, el ciclo sinódico de Venus de 584 días y el de Marte de 780 días. El erudito potenciaría el uso del número 2,920 como el eje de alineación exacta de estos cuerpos celestes, un factor matemático clave utilizado en la época para la astronomía adivinativa, la planeación agrícola estacional y la legitimación de ceremonias políticas de los gobernantes.
Los especialistas enfatizaron que, hasta este momento, las creaciones y registros del periodo clásico maya se consideraban obras colectivas o anónimas, por lo que el hallazgo de la autoría intelectual explícita de Zactan B’aan marca un hito en la arqueología. El descubrimiento no solo corrobora el altísimo nivel de desarrollo científico alcanzado por los mayas en la observación del firmamento, sino que reivindica el rol social y el estatus de alto reconocimiento individual que poseían los matemáticos y especialistas en calendarios dentro de las cortes reales, situándolos al mismo nivel de prestigio intelectual que ostentaban los pintores y escultores de la antigüedad.


