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Marchan por una ciudad más accesible para personas con discapacidad visual

Marchan por una ciudad más accesible para personas con discapacidad visual

Personas con discapacidad visual y ciudadanos participaron en una marcha en San Luis Potosí para visibilizar los obstáculos que enfrentan diariamente quienes utilizan el bastón blanco para desplazarse por la ciudad. La movilización buscó generar conciencia sobre la importancia de construir espacios públicos accesibles, seguros e incluyentes, donde todas las personas puedan transitar con autonomía. Durante la actividad, se destacó que las condiciones de las banquetas, los cruces peatonales y las calles influyen directamente en la movilidad de quienes tienen una discapacidad visual. La iniciativa también hizo un llamado a las autoridades y a la sociedad para reconocer que la accesibilidad debe formar parte de la planeación urbana.

El bastón blanco es una herramienta fundamental para la orientación y movilidad de las personas ciegas o con baja visión, ya que les permite identificar obstáculos y desplazarse con mayor seguridad. Sin embargo, su uso no elimina las dificultades que pueden presentarse en entornos urbanos que carecen de infraestructura adecuada. Banquetas obstruidas, vehículos estacionados en zonas peatonales, registros abiertos y objetos colocados en las rutas de paso pueden representar riesgos importantes. Estas condiciones limitan la autonomía de las personas y, en algunos casos, las obligan a modificar sus recorridos o depender de la ayuda de terceros para llegar a sus destinos.

Uno de los objetivos de la movilización fue recordar que una ciudad accesible requiere mucho más que rampas o señalizaciones aisladas. Para garantizar desplazamientos seguros, también es necesario mantener las banquetas libres de obstáculos, instalar señalización táctil donde corresponda y diseñar cruces peatonales que respondan a las necesidades de las personas con discapacidad visual. La continuidad de las rutas accesibles resulta indispensable para evitar que los usuarios encuentren barreras durante sus trayectos. Estas medidas deben contemplarse tanto en las nuevas obras como en la rehabilitación de espacios existentes, con el propósito de que la infraestructura urbana pueda ser utilizada por la mayor cantidad de personas posible.

La marcha también permitió destacar la importancia de fomentar una cultura de respeto hacia las personas con discapacidad. Acciones cotidianas, como no bloquear las banquetas, respetar los espacios peatonales y evitar colocar objetos en las rutas de circulación, pueden contribuir a mejorar las condiciones de movilidad. Asimismo, cuando una persona requiere apoyo, es importante preguntarle cómo desea recibirlo en lugar de asumir que necesita ayuda o tomarla del brazo sin consentimiento. La información y la sensibilización social son herramientas necesarias para reducir prejuicios y favorecer una convivencia basada en la igualdad, el respeto y el reconocimiento de la autonomía individual.

Las barreras de accesibilidad no solo afectan los desplazamientos, sino que también pueden dificultar el acceso a la educación, el empleo, los servicios de salud y las actividades recreativas. Cuando una persona no puede trasladarse de manera segura por las calles, sus oportunidades de participar plenamente en la vida comunitaria pueden verse reducidas. Por ello, garantizar entornos accesibles representa una responsabilidad compartida entre las autoridades encargadas de la infraestructura, los establecimientos comerciales y la ciudadanía. La planeación urbana debe considerar las distintas necesidades de movilidad desde el inicio de cada proyecto, en lugar de tratar la accesibilidad como una medida secundaria o una adaptación posterior.

La movilización en torno al bastón blanco puso sobre la mesa la necesidad de construir una ciudad en la que las personas con discapacidad visual puedan desplazarse con mayor independencia y seguridad. El mensaje central fue que la inclusión debe reflejarse en las condiciones reales de las calles, los espacios públicos y los servicios urbanos. Atender las barreras existentes, mejorar la infraestructura peatonal y promover el respeto hacia quienes utilizan el bastón blanco son pasos importantes para avanzar hacia una ciudad más equitativa. La accesibilidad beneficia no solo a las personas con discapacidad, sino también a adultos mayores, peatones y otros sectores de la población que necesitan espacios seguros para desplazarse diariamente.

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