La empresa estatal Pemex confirmó que el derrame reportado desde principios de febrero de 2026, y que aún continúa causando daños ambientales, fue provocado por una fuga localizada en uno de sus ductos.
La compañía reconoció la magnitud del incidente y anunció la separación de tres altos funcionarios de sus cargos, como parte de las medidas inmediatas para atender responsabilidades internas. El derrame ha generado preocupación en comunidades cercanas y organizaciones ambientales, que advierten sobre los impactos en cuerpos de agua, suelos y ecosistemas.
Pemex aseguró que trabaja en la contención y reparación del ducto, además de implementar acciones de remediación en las zonas afectadas. Sin embargo, especialistas señalan que el proceso será complejo y que los daños podrían prolongarse en el tiempo.
El caso se suma a una serie de cuestionamientos sobre la seguridad de la infraestructura energética en México y la necesidad de reforzar protocolos de mantenimiento y supervisión. La separación de funcionarios refleja la presión sobre la empresa para garantizar transparencia y responsabilidad frente a la crisis.
La situación mantiene en alerta a autoridades locales y federales, mientras se espera que en los próximos días se presenten informes más detallados sobre el alcance del derrame y las medidas de reparación.


